CONVERSACIONES DEL
LUNES
El lunes nuestro wapp tiene mensajes como estos:
“Los lunes
no tienen por qué ser aburridos” , “Empecemos con el pie derecho”, o “Este
lunes recárgate” y muchos otros mensajes deseándonos revitalizarnos este inicio
de semana.
Solía trabajar con equipos de ventas, y el domingo por la
noche revisaba cómo sería ese lunes: ¿tendría al equipo completo esa reunión
matinal del lunes? ¿Con que ánimo
vendrían? ¿Tendría que hacer un juego de trivia? ¿O Contar una historia
divertida? ¿Era yo quien debía motivarlos?
Aquel domingo por la noche, diseñe un modelo para enfocar un tema y facilitar una discusión. ¿Serían
preguntas individuales?, ¿para parejas?, ¿abiertas para generar una
“lluvia de ideas”? Opté por la primera.
Ese lunes, frente a mi equipo de ventas, empecé estableciendo la agenda, es decir ya sabía de qué iba a tratar, el enfoque era un
producto y sobre ello nos centramos. Vi por conveniente que este lunes la
reunión no sería para presentar informes de rutina, esto sería muy aburrido
para todos, la reunión sería para
pensar.
Se inició la ronda de preguntas
curiosas relacionadas con el producto para que cada miembro del equipo
ofrezca una opinión, de esta manera, se generó una sensación de pertenencia de
los miembros en el equipo ya que cada uno era invitado a opinar.
Las preguntas eran apreciativas, no existía
respuesta correcta o incorrecta. Estaban orientadas a descubrir, diseñar,
soñar, y visualizar un futuro, como, por ejemplo: ¿qué te inquieta en respecto a..
?, ¿Si pudieras cambiar algo que sería?, ¿Qué opinas de …? ¿Cómo te gustaría
que fuera …?¿En que no hemos pensado respecto a …?
Las preguntas despertaron curiosidad y generaron reflexión,
una pregunta incentivaba a la creación, así que les ofrecí que haría un registro de las mismas y lo
pasaría a sus correos para su autorreflexión.
Hacer un registro generalmente baja la tensión por “atrapar” lo dicho y nos
enfoca mejor.
Me pareció importante hacerme cargo que las preguntas se plateen simples y las respuestas se mantengan cortas.
Finamente, reconocimos que habíamos creado pensamientos de calidad, y ello los entusiasmó. Habíamos generado que la gente quiera compartir sus ideas. Esto les dio vitalidad, optimismo.
El actuar ese lunes como un Jefe de equipo previsor, curioso,
buen escucha, respetuoso y asertivo, era la manera de SER que provocó la movilización de la energía de mi equipo de
ventas.